El prejuicio en la sociedad

Cuando caminas por las calles de tu ciudad percibes lo inevitable del ambiente, algo que lo hace común en todos los lugares en que te sitúes, el mágico enigma de la sociedad, la imperfección perfecta, la diversidad. Sin darte cuentas navegas por rincones donde la diferencia es lo habitual, sin darte cuenta, eres uno más dentro de esta continua armonía de la desigualdad, y a pesar de eso, buscas de alguna forma encontrar su punto de convergencia, eso que los hace uno y que te permite distinguir entre uno y otro. A esto, la identidad, la imagen formada de una persona, animal u objeto es lo que le llamamos de forma simplista estereotipo. Los estereotipos son modelos que representan los tipos humanos, que estandarizan en muy pocos rasgos las características originales de los diferentes grupos de personas. Lo que representa a un estereotipo es la visión reductora de la humanidad, dado que nace de una percepción vaga sin mayor profundización que la del prejuicio, y que a su vez, promueve la intolerancia y la discriminación.

Clases de Estereotipos:

Sexistas: Otorgan mayor importancia a un sexo en desmedro de otro; se les asignan roles sociales fijos y pautas de belleza. Sostienen ideas machistas o feministas, difunden modelos rígidos de belleza.

Étnicos: Conceden mayor valor a un grupo étnico en detrimento de otro. Promueven la Xenofobia y el racismo.

Sociales: Presentan jerarquías sociales en que aparecen grupos de mayor prestigio que otros, asociados a virtudes morales, intelectuales, culturales, etcétera.

Etarios: Atribuyen a grupos de diferente edad características inmutables basadas en prejuicios, ejemplo: los jóvenes son irresponsables, los viejos son aburridos, los niños son molestos.

 

¿Cómo nace el prejuicio?

 

Las emociones del prejuicio se forman en la infancia, mientras las convicciones que se utilizan para justificarlos surgen después. Thomas Pettigrew, psicólogo social de la Universidad de California en Santa Cruz.

 

Las personas tienden a rechazar lo que no le es semejante para su mente, por miedo a lo desconocido, tomando como cierto la autoconfirmación que le otorga el estereotipo descartando con facilidad aquellos que refuten su postura. Estos sentimientos se van forjando en la niñez por la educación que les ha dado el ambiente, y que con el tiempo, es confirmado con el accionar común. A pesar de ello, hay veces en que el sujeto comprende que está un error en su predisposición y en su accionar e intenta en corregirlo, educando la convicción y sepultando su prejuicio. El problema de aquello es que la persona inhibe por conciencia su actitud, quedando en el fondo aquel pensamiento soberbio sin ser suprimido.

¿Cómo deshacer el prejuicio?

Como éste ya está arraigado en nuestro subconsciente, la mejor manera de modificarlo es teniendo cero tolerancia con la intolerancia y educando con el ejemplo a los niños. Muchas veces, sin darnos cuenta, avalamos actitudes discriminatorias estimulando de manera tácita su desarrollo. En Chile es común el chiste étnico, sobre todo al hablar de vecinos extranjeros sugiriendo que su proveniencia es un defecto digno de burla, y peor es, que su conducta también la efectúan con ellos mismos, discriminando al que proviene de sectores menos opulentos o al revés. No solemos reprimir estos comportamientos, hacemos nada ante ellos cuando son vestidos de actitudes jocosas, grabe error, este acto tiene consecuencias en sí mismos permitiendo que esa pauta sea habitual. Hay que educar a la gente permitiéndoles expresarse contra estos hábitos hostigosos sutiles que alientan el prejuicio y la intolerancia, criticarlos en el momento en que son expuestos generan una visión distinta de lo que les parece normal. Una correcta reprimenda al comportamiento no es trivial ya que esta si no se sabe educar puede traer consecuencias negativas y perjudiciales.

Es por eso que debemos reforzar las virtudes y aprender de nuestros defectos enseñando de manera correcta que las diferencias que percibimos son la representación innata de que cada individuo viviente es un ser único y que merece respeto simplemente por ser lo que es.

Lo más bello del hombre es que no es perfecto…

(Fuentes: La inteligencia emocional de Daniel Goleman, Lengua Castellana y Comunicación 2º Medio, por Elizabeth del Carmen Quiroz y María Isabel Rojas)

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2 comentarios

  1. que pena que ayja pasado eso en la sosiedad lo siento todos los que vivian a y cuando pasaria a pasar en el estado de alla

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